Catedral de Glasgow
Cathedral Sq
De lun a sáb: 09:00 a 18:00; dom: 13:00 a 17:00.
La Catedral fue una de las pocas que se salvo de la Reforma escocesa y es un singular ejemplo de iglesia del siglo XIII casi en su totalidad. El visitante no debe perderse la atracción de la extraña intemporalidad de este edificio.
El oscuro e imponente interior evoca la fuerza medieval y puede hacer sentir escalofríos. Es un ejemplo brillante de la arquitectura gótica pre-reformista. La mayor parte del edificio data del siglo XV y sólo las torres occidentales fueron destruidas en los desórdenes de la reforma.
El acceso a la nave se hace por una puerta lateral, de la que cuelgan algunos estandartes militares. Los techos de madera han sido restaurados a menudo desde que se construyeran; cabe observar los impresionantes escudos. Muchas de las imponentes vidrieras son contemporáneas; a la izquierda se ve la obra de Francis Apear “La Creación”, de 1958, en el lado oeste.
La catedral se halla dividida por un cancel de piedras de finales del s. XV, decorado con siete pares de figuras que representan los Siete Pecados Capitales. Detrás se sitúa el coro. Los cuatro paneles de la vidriera este, que representan a los Apóstoles, son particularmente llamativos. La entrada a la sala capitular superior está en la parte nororiental. Allí se fundó la Universidad de Glasgow; en la actualidad sirve como sacristía.
La parte más interesante es la cripta, a la que se accede por unas escaleras. El bosque de pilares crea una atmósfera abrumadora en torno al sepulcro de San Mungo, fundador de una comunidad monástica en el mismo lugar en el s.V; su tumba fue centro de una famosa peregrinación medieval, que se creía tan meritoria como una visita a Roma.
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